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Terapias infantiles en Bormujos

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Artículos

QUÉ ENTENDEMOS POR DEGLUCIÓN ATÍPICA

Una alteración frecuente del sistema orofacial infantil es la interposición lingual (tongue-thrust), también llamada deglución atípica o deglución infantil.
La interposición lingual provoca alteraciones en el patrón de deglución neuromuscular, en la función orofacial, en la estructura dental y en la articulación.
Al mismo tiempo, está relacionada con un defecto del equilibrio de los músculos orofaciales, con una anomalía en los movimientos linguales y con anomalías en la posición lingual en reposo.
En la interposición lingual anterior, la lengua en posición de reposo se encuentra baja y adelantada entre los dientes frontales. En la interposición lingual lateral, la lengua ocupa una posición lateral entre las arcadas dentales abiertas y ejerce una fuerza inhibitoria sobre la dentición.
  • El tercio lingual anterior empuja los dientes frontales o se mueve entre ellos
  • Los bordes linguales empujan los dientes laterales
  • El segmento lingual medio se hunde hacia abajo (se colapsa) y permanece en el suelo de la boca
  • Los labios permanecen abiertos y laxos o bien muestran una gran tensión
  • Las arcadas dentales casi siempre están abiertas, es decir, no se palpa tensión de los músculos masetero ni temporal.
  • El músculo mentoniano está hiperactivo.
  • Se considera deglución infantil o atípica cuando persiste después del cuarto año de vida. Provoca alteraciones de la articulación. En la mayoría de los casos afecta a los sonidos en los que interviene la punta de la lengua: /n/, /d/, /t/, /l/. Los sonidos fricativos /s/, /z/, se forman de manera adental, interdental o lateral.
Signos clínicos:
  • Cierre incompleto de los labios.
  • Estructura labial laxa.
  • Respiración oral.
  • Protrusión lingual.
  • Posición interdental de la lengua.
  • Aumento del flujo salival.
  • Eccema perioral.
  • Muecas durante la deglución.
  • Desequilibrio de los músculos orofaciales.
  • Anomalías de los movimientos del maxilar inferior.
  • Disgnacia.
  • Alteraciones de la articulación.
  • Interposición lingual (anterior o lateral).
  • Pliegues palatinos acusados.
  • Paladar ojival.
Otros síntomas son:
  • Impresiones en los bordes de la lengua y la cara interna de las mejillas.
  • Alteraciones de las encías (gingivitis) y del parodontio (parodontosis).
  • Pérdida precoz de los dientes.
  • Dolor orofacial.
  • Mioartropatía, alteraciones de la articulación temporomandibular.
Factores etiológicos
  • Factores genéticos.
  • Prematuridad y bajo peso al nacer. Estos niños presentan a menudo falta de coordinación transitoria, en concreto, retraso motor asociado al desarrollo, como hipocinesia o hipercinesia.
  • Patrón de deglución mal aprendido. La causa principal reside en la alimentación precoz del lactante con el biberón, en lugar del pecho materno. La tetina artificial con una abertura demasiado grande obliga al niño a frenar con la lengua la cantidad excesiva de alimento. Al hacerlo los labios rodean la tetina, el maxilar se abre, la lengua es empujada hacia delante y la musculatura perioral permanece inactiva.
  • Postura antifisiológica de la cabeza y el cuello. La alimentación debe realizarse en una postura erguida, lo más adecuada posible para la deglución normal, y asociarse a un patrón de flexión.
  • Respiración oral. Cuando se produce la respiración por la boca, la lengua permanece en el suelo de la boca o entre las arcadas dentales, y el maxilar inferior se queda rígido. Los movimientos linguales tienen lugar a partir de una posición de reposo anómala.
  • Macroglosia. 
  • Anquiloglosia. Hay casos en los que un frenillo lingual corto o ancho limita la movilidad de la lengua, de forma que el vértice lingual no llega a tocar el paladar duro.
  • Hiperplasia amigdalina. Unas amígdalas demasiado grandes pueden causar una función lingual defectuosa y contribuir a la posición anterior de la lengua en reposo, además de sigmatismo adental o interdental.
  • Anomalías óseas de los maxilares y el paladar. En el labio leporino y las fisuras palatina y maxilar, la lengua muestra una tendencia de adaptación a las características morfológicas de la cavidad bucal. Con frecuencia, esta adaptación determina una posición incorrecta de la lengua, trastornos de la movilidad diferenciada de la lengua y el velo del paladar y alteraciones del equilibrio muscular en el sistema orofacial.
  • Hábitos orales. Los hábitos de succión, como por ejemplo, chuparse el pulgar, los dedos o los labios, chupar el extremo de la almohada… además de las discinesias como morderse las uñas, los labios, las mejillas, determinan numerosas alteraciones de la forma del maxilar, en las arcadas dentales y en el desarrollo del patrón normal de movimiento y reacción. 
  • Alimentación inapropiada para la edad. La alimentación con líquido o papillas después de la edad correspondiente induce una atrofia de la mordida y la masticación cuidadosas y culmina en inactividad oral.
  • Alteraciones del control sensitivo táctil. El requisito imprescindible para una coordinación satisfactoria de los movimientos de succión, masticación, deglución y articulación consiste en una sensibilidad normal. Los defectos en la estructura oseodental provocan a menudo una alteración de la función sensitiva y de la propiocepción.
Desde la terapia miofuncional, el logopeda puede intervenir en función de la edad y desarrollo del niño. 

  • Terapia orofacial de orientación logopédica. Primero se realiza una anamnesis y un diagnóstico y posteriormente se pasa a la fase I de tratamiento, denominada programa preliminar y se sigue con las fases II, III y IV que pertenecen a un programa de tratamiento estructurado:
  1. •    Métodos de terapia perceptiva.
  2. •    Procedimientos de estimulación orofacial basados en la terapia oral y de alimentación.
  3. •    Ejercicios extraídos de la terapia miofuncional clásica
  4. •    Ejercicios logopédicos básicos para la activación de la motricidad bucal.
​​​​​​​Los objetivos de la fase I incluyen:
  1. Mejorar la sensibilidad y la motricidad orales
  2. Ejercitación de la respiración nasal
  3. Abandono de los hábitos de succión nocivos
  4. Mejoría de las funciones de alimentación y deglución.
En las fases II, III y IV del tratamiento estructurado, los objetivos son:
  1. Conseguir la posición normal de los labios y la posición normal de la lengua en reposo.
  2. Desarrollo y automatización del movimiento de deglución correcto, así como de la coordinación de los músculos orofaciales que participan en la deglución con la boca vacía y en la deglución de alimentos sólidos, semisólidos y líquidos.
  3. Desarrollo y automatización de la articulación correcta.

TIENE DIFICULTAD CON LA PRONUNCIACIÓN DE SONIDOS

“¡Martín tiene un gatón!”. “¡Yo quiero un pego!”. A los tres años puede ser gracioso. Los padres lo imitan riendo o le corrigen directamente, convencidos de que es un problema pasajero. Pero este no es siempre el caso: llega el momento en que el problema se mantiene o se agrava. ¿Por qué algunos niños pronuncian bien y otros no? ¿Cómo podemos intervenir? Todo depende del tipo de dificultad; vamos a verlo.
 
¿Cuándo consultar al logopeda?:
La mayor parte de los problemas tienen todas las posibilidades de desaparecer si uno deja que la palabra del niño evolucione naturalmente. Inútil, por tanto, intervenir demasiado pronto en algunos casos, pero en otros, si se espera demasiado, el inconveniente puede hacerse más complejo. Todo va a depender de la dificultad que presente el niño. Por ello, aconsejamos en general comenzar por consultar con el pediatra y tutor del menor. Si ellos lo consideran oportuno derivarán al servicio de logopedia.
 
Pautas generales:
Entre los 18 meses y los 4 años:
  • Habla a menudo con tu hijo, con voz clara y con palabras simples, de cosas que le interesen. Nombra sus experiencias y coméntalas.
  • Tómate el tiempo de escuchar a tu hijo y esfuérzate en comprenderlo, incluso si es difícil. Hazle preguntas cuyas respuestas no sean “si” o “no” para incitarlo a expresarse.
  • Léele con regularidad pequeñas historias, jugando con la voz y empleando distintos tonos.
  • Presta atención a la audición de tu hijo, en caso de duda haz que se la controlen.
La actitud frente a un niño de entre 3 ó 4 años que tiene una dificultad de pronunciación:
  • No te burles jamás de su forma de pronunciar aunque te haga gracia.
  • Evitar hablar como él, pensando que así te comprenderá mejor (ejemplo, usar bibón por biberón).
  • No le hagas pronunciar la palabra hasta que la pronuncie correctamente. Concéntrate en lo que dice y no en como lo dice. Habla correctamente al niño, sin que él se sienta corregido, otra frase diferente en la que incluyas la palabra que tu hijo ha pronunciado mal. Así, él registrará cada vez, de manera indirecta, la forma adecuada de articular. 
El problema de la articulación:
Se trata de una deformación fonética sistemática (el menor cecea o suprime la “r”, por ejemplo). Esta dificultad es común y frecuente hasta la edad de 5 años: será inútil preocuparse, salvo en los casos graves. A veces remite espontáneamente, otras permanecen.
Un problema de la articulación, si es aislado con tratamiento remite fácilmente. El objetivo de la reeducación logopédica consiste en lograr los movimientos correctos de los órganos de la articulación: lengua, labios, etc. Esto se hace por medio de juegos y ejercicios progresivos.

CLAVES PARA AYUDAR AL NIÑO A SUPERAR CRISIS EMOCIONALES

Para superar una crisis emocional debemos de hablar de la importancia de los cuentos, los libros, las lecturas, para que el niño pueda identificarse y aprender a resolver sus problemas. Escribir un diario, una novela sobre sus experiencias y sentimientos es otra buena forma. Las nuevas tecnologías permiten una terapia más interactiva, desde el anonimato se puede escribir lo que se siente y leer las historias de otras personas que pueden estar pasando por su misma situación. Eso sí, habrá que tomar las medidas de seguridad convenientes para evitar riesgos.
Veamos algunas crisis emocionales a las que se puede enfrentar un  niño:
TENER MIEDO:
  • Puede aparecer con inquietud y pesadillas, pensamientos recurrentes, ansiedad. Según la edad se tienen distintos miedos. 
Para sentirse mejor:
  • Acompañarle para que se tranquilice ante sus temores.
  • Mostrar calma y serenidad. Ser compresivos, afectuosos y no perder la paciencia con el niño.
  • Realizar los mismos rituales para que se sienta seguro, por ejemplo si tiene miedo a dormir.
  • Ayudarle a cambiar de pensamientos por otros que no le asusten.
  • Enfrentarle a sus miedos con valentía para conocerlos y mirarlos con otra perspectiva.
 
TENER CELOS:
Causa: El nacimiento de un hermano, por ejemplo.
Síntomas:
  • Enfados.
  • Llamadas de atención.
  • Regresiones (descontrol de orina, volver a pedir biberón,  no querer comer solo, etc.).
  • Si se alargan en el tiempo y se muestra irritable, agresivo o triste será necesaria la ayuda del especialista. 
Para sentirse mejor:
  • Saber cuánto le quieren y cuál es su lugar.
  • Dedicarle tiempo.
  • Enseñarle las ventajas de ser mayor.
  • Tener paciencia y ser comprensivos. 
SER ADOPTADO:
  • Hablar con sinceridad sobre su origen. Usar cuentos y libros de familias para ello.
  • Saberse querido y deseado por su familia.
 ENLACES DE INTERÉS:
 
ASOCIACIONES DE APOYO PARA FAMILIAS CON NIÑOS EN SITUACIONES DE DIFICULTAD:

Escríbanos al email:
info@centroorienta.com 

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