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Terapias infantiles en Bormujos

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LA HORA DE ACOSTARSE: DORMIRSE EN CALMA

¿Qué padres no han tenido alguna vez problemas para acostar a sus niños? Las dificultades para meter en la cama a sus pequeños y convencerlos de quedarse ahí están entre las más frecuentes y las más penosas para los padres cansados que soñaban con una noche tranquila. Hay algo cierto: el niño necesita dormir, pero ¿cómo convencerlo cuando a las once de la noche ha llamado ya cien veces por un último vaso de agua o un último mimo?
 
¿Por qué el niño no quiere acostarse?:
La cama es el último lugar al que quiere ir: para el niño eso significa separarse de sus padres y de sus juguetes, interrumpir sus trabajos y exploraciones durante una docena de horas, encontrarse solo en la oscuridad, enfrentarse a los monstruos de la noche, etc. Se comprende su falta de entusiasmo, se sentiría mucho mejor en el sofá del salón entre papá y mamá o en la cama de ellos protegido entre ambos.
Solo la confianza en sí mismo y en sus padres le permitirá hacerse autónomo.
 
Una cosa ha de admitirse de inmediato: no se puede hacer dormir a un niño a la fuerza:
La meta a fijarse no es dormir al niño, sino conseguir que descanse tranquilo en su cama o en su habitación a partir de cierta hora, lo cual es mucho más fácil. El menor en calma se dormirá solo cuando le venga el sueño.
 
Un ritual importante:
El éxito de meterlos en la cama depende mucho de la hora anterior. Establece una hora razonable para acostarse, que tenga en cuenta el tiempo de la siesta del niño, su hora de levantarse, el tiempo que pasa en familia, etc. Una hora antes anuncia: “En media hora nos vamos a la cama”. Más tarde: “En diez minutos”. Y por último: “Vamos, son las ocho: pipí, los dientes y a la cama”. Los pequeños que detestan los momentos de transición apreciarán el hecho de estar prevenidos. Según las familias el ritual de acontecimientos cambia poco. Puede sucederse el lavado de los dientes, el paso al lavabo, el cambio de impresiones sobre los acontecimientos del día, la lectura de cuentos, el acostar a los peluches, los mimos a papá y mamá, la instalación del vaso de agua, la búsqueda de su juguete preferido, etc.
 
Saber separarse:
Llega el momento de dejar al niño con un último beso y un “Hasta mañana” con voz tranquila. Evita volver a la habitación salvo excepciones. Si lo ves agotado y a punto de dormirse, apaga la luz. Algunos menores necesitan una lamparita de noche o reclaman que la puerta se quede abierta. ¿Por qué no? Incluso si le dice que no está cansado, podrá dejarle a su disposición la luz de cabecera y darle un pequeño libro para hojear solo o bien dejarle escuchar música relajante. Al comentario “No tengo sueño” responderás simplemente “Muy bien, te dormirás luego, pero ahora quédate tranquilo en la cama. Ya no es la hora de los niños, es la hora de papá y mamá. Si permaneces en la cama en 10 minutos vendré a darte un beso”. Es muy importante cumplirlo pues de esta manera reforzamos que el menor se quede en su cuarto.
 
Y si aún así protesta…:
Una frase repetitiva, enunciada a distancia a cada llamada, como “Si, estoy aquí, duérmete, si estás tranquilo/a en la cama ahora vamos papá o mamá y te damos un beso”. Es importante acudir a los diez minutos y darle un beso para reforzar su conducta de permanecer en la cama, pero salir pronto de la habitación. Progresivamente ir espaciando en el tiempo las entradas en la habitación. No podemos olvidar nunca felicitarlo cuando se haya acostado con tranquilidad y haya hecho progresos.

TIENE DIFICULTAD CON LA PRONUNCIACIÓN DE SONIDOS

“¡Martín tiene un gatón!”. “¡Yo quiero un pego!”. A los tres años puede ser gracioso. Los padres lo imitan riendo o le corrigen directamente, convencidos de que es un problema pasajero. Pero este no es siempre el caso: llega el momento en que el problema se mantiene o se agrava. ¿Por qué algunos niños pronuncian bien y otros no? ¿Cómo podemos intervenir? Todo depende del tipo de dificultad; vamos a verlo.
 
¿Cuándo consultar al logopeda?:
La mayor parte de los problemas tienen todas las posibilidades de desaparecer si uno deja que la palabra del niño evolucione naturalmente. Inútil, por tanto, intervenir demasiado pronto en algunos casos, pero en otros, si se espera demasiado, el inconveniente puede hacerse más complejo. Todo va a depender de la dificultad que presente el niño. Por ello, aconsejamos en general comenzar por consultar con el pediatra y tutor del menor. Si ellos lo consideran oportuno derivarán al servicio de logopedia.
 
Pautas generales:
Entre los 18 meses y los 4 años:
  • Habla a menudo con tu hijo, con voz clara y con palabras simples, de cosas que le interesen. Nombra sus experiencias y coméntalas.
  • Tómate el tiempo de escuchar a tu hijo y esfuérzate en comprenderlo, incluso si es difícil. Hazle preguntas cuyas respuestas no sean “si” o “no” para incitarlo a expresarse.
  • Léele con regularidad pequeñas historias, jugando con la voz y empleando distintos tonos.
  • Presta atención a la audición de tu hijo, en caso de duda haz que se la controlen.
La actitud frente a un niño de entre 3 ó 4 años que tiene una dificultad de pronunciación:
  • No te burles jamás de su forma de pronunciar aunque te haga gracia.
  • Evitar hablar como él, pensando que así te comprenderá mejor (ejemplo, usar bibón por biberón).
  • No le hagas pronunciar la palabra hasta que la pronuncie correctamente. Concéntrate en lo que dice y no en como lo dice. Habla correctamente al niño, sin que él se sienta corregido, otra frase diferente en la que incluyas la palabra que tu hijo ha pronunciado mal. Así, él registrará cada vez, de manera indirecta, la forma adecuada de articular. 
El problema de la articulación:
Se trata de una deformación fonética sistemática (el menor cecea o suprime la “r”, por ejemplo). Esta dificultad es común y frecuente hasta la edad de 5 años: será inútil preocuparse, salvo en los casos graves. A veces remite espontáneamente, otras permanecen.
Un problema de la articulación, si es aislado con tratamiento remite fácilmente. El objetivo de la reeducación logopédica consiste en lograr los movimientos correctos de los órganos de la articulación: lengua, labios, etc. Esto se hace por medio de juegos y ejercicios progresivos.

CLAVES PARA AYUDAR AL NIÑO A SUPERAR CRISIS EMOCIONALES

Para superar una crisis emocional debemos de hablar de la importancia de los cuentos, los libros, las lecturas, para que el niño pueda identificarse y aprender a resolver sus problemas. Escribir un diario, una novela sobre sus experiencias y sentimientos es otra buena forma. Las nuevas tecnologías permiten una terapia más interactiva, desde el anonimato se puede escribir lo que se siente y leer las historias de otras personas que pueden estar pasando por su misma situación. Eso sí, habrá que tomar las medidas de seguridad convenientes para evitar riesgos.
Veamos algunas crisis emocionales a las que se puede enfrentar un  niño:
TENER MIEDO:
  • Puede aparecer con inquietud y pesadillas, pensamientos recurrentes, ansiedad. Según la edad se tienen distintos miedos. 
Para sentirse mejor:
  • Acompañarle para que se tranquilice ante sus temores.
  • Mostrar calma y serenidad. Ser compresivos, afectuosos y no perder la paciencia con el niño.
  • Realizar los mismos rituales para que se sienta seguro, por ejemplo si tiene miedo a dormir.
  • Ayudarle a cambiar de pensamientos por otros que no le asusten.
  • Enfrentarle a sus miedos con valentía para conocerlos y mirarlos con otra perspectiva.
 
TENER CELOS:
Causa: El nacimiento de un hermano, por ejemplo.
Síntomas:
  • Enfados.
  • Llamadas de atención.
  • Regresiones (descontrol de orina, volver a pedir biberón,  no querer comer solo, etc.).
  • Si se alargan en el tiempo y se muestra irritable, agresivo o triste será necesaria la ayuda del especialista. 
Para sentirse mejor:
  • Saber cuánto le quieren y cuál es su lugar.
  • Dedicarle tiempo.
  • Enseñarle las ventajas de ser mayor.
  • Tener paciencia y ser comprensivos. 
SER ADOPTADO:
  • Hablar con sinceridad sobre su origen. Usar cuentos y libros de familias para ello.
  • Saberse querido y deseado por su familia.
 ENLACES DE INTERÉS:
 
ASOCIACIONES DE APOYO PARA FAMILIAS CON NIÑOS EN SITUACIONES DE DIFICULTAD:

Escríbanos al email:
info@centroorienta.com 

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